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Tuesday, January 13, 2009

El Boom del té

A pesar de que se conoce desde hace cuatro mil años, el té se ha puesto de moda por sus verdades terapéuticas.

En China se conoce desde hace mas de cuatro mil años en Japón. Inglaterra e India forma parte de una tradición rodeada de rituales. Su consumo en el mundo ocupa el segundo lugar después del agua. Pero independiente de esto, hay un boom del té que no se debe exclusivamente a su sabor único sino que más bien tiene que ver con sus virtudes terapéuticas.

Esta nueva moda del té está ligada a la medicina alternativa, que ha encontrado en la ancestral bebida un elixir para una multiplicidad de enfermedades, incluidas las del corazón y el cáncer, y un antioxidante más poderoso que muchas frutas y vegetales.

Los tres tipos básicos de té- té verde, negro y rojo- se derivan del arbusto conocido como camelia sinensis y son productos mediante una variación de las condiciones del proceso. Mientras el negro se obtiene por la fermentación de las hojas, el verde no es fermentado y el rojo sufre un proceso de añejamiento similar al del vino. Los tres son sometidos a calentamiento para detener la fermentación. La mayoría de las personas beben té negro, pero cerca de un cuarto del té que se consume en el mundo es verde.

Todos los tés contienen compuestos conocidos como polifenoles-una clase de bioflavonoides-, que tienen propiedades anti cancerígenas, antioxidantes, antibacteriales y antivirales.

¿Freno contra el cáncer?

Hoy parece verdad sabida que el té verde protege contra el cáncer por que elimina los radicales libres, que son desechos de las reacciones químicas del organismo que bloquean los agentes carcinógenos. Además se ha dicho que los polifenoles pueden limitar la multiplicación característica del cáncer.

Si el té realmente previene contra el cáncer sigue siendo manera de debate, aunque la investigación parece estar encontrando algunos fundamentos. De hecho, algunos estudios revelan que un ingrediente de los polifenoles del té verde, el EGCG, mata las células del cáncer y protege las sanas.

Por otra parte, una investigación reciente hecha en estados unidos con mas de 35mil mujeres pos menopáusicas mostró que quienes probaron dos o más tazas de té negro al día tenían 40% menos de posibilidades de desarrollar cáncer del tracto urinario, y 68% menos de desarrollar cáncer del tracto digestivo de las que no lo tomaban.

También hay estudios que revelan que el té puede ser un arma poderosa en la lucha contra el cáncer de estómago, vejiga, esófago y próstata. Y en China, un estudio demostró que los fumadores que toman té presentan una incidencia más baja de cáncer del pulmón.

Si de verdad el té reduce el riesgo de cáncer, no hay duda de que de debería a las virtudes de los polifenoles que evitan que los radicales libres dañen el ADN, pues cortan la posibilidad de cáncer desde el origen y parecen impedir el crecimiento incontrolado de la célula, de tal forma que hacen más lento el desarrollo del cáncer e inclusive algunos pueden destruir las células cancerosas sin dañar las células vecinas sanas. Un estudio de 1998 realizado en Japón mostro que cuando los investigadores combinaron polifenoles con las drogas contra el cáncer, el tratamiento fue veinte veces más efectivo que cuando solo usaron medicamentos.

Los efectos positivos del té se han observado en pruebas de laboratorio en las que se han usado cantidades de té cien veces superiores al promedio que contiene una taza. Por eso se necesitan más investigaciones y pruebas para determinar si la dosis puede ser tan efectiva como las drogas para prevenir el cáncer y el crecimiento de tumores.

¿Bálsamo para el corazón?

Se ha descubierto que los poderosos antioxidantes del té pueden ayudar a reducir el riesgo de enfermedades del corazón. Una investigación publicada en 1999 en Archives of Internal Medicine reveló que mujeres de 55 años o mayores que bebían entre una y dos tazas diarias de té negro tenían 54 % menos posibilidades de padecer arteriosclerosis severa, condición que puede producir infarto o derrame cerebral.

La explicación, según los investigadores, podría encontrarse en que los antioxidantes ayudan a impedir el llamado colesterol malo o LDL forme la placa que obstruye las arterias. Evitando la arteriosclerosis, los antioxidantes del té ayudan a que las arterias nutran con sangre el corazón y el resto del cuerpo.

Los resultados de las investigaciones despiertan la tentación de poner la tetera a hervir, pero es evidente que hacen falta más estudios para llegar a conclusiones definitivas. Por lo pronto, los expertos aseguran que la mejor manera de prevenir el cáncer, las enfermedades del corazón, y otras condiciones similares es siguiendo una dieta alta en fibra y baja en grasas, con muchos productos ricos en antioxidantes. De todas maneras, claro está debe incluirse té negro, té verde y té rojo, por que esos sorbos pueden ayudarles a las personas a tener una vida mas larga y saludable.

El té y la osteoporosis.

Las últimas noticias indican que, con leche o sin ella, puede fortalecer los huesos de las mujeres pos menopáusicas. Según un estudio de una escuela de la universidad de Cambridge en Gran Bretaña, las mujeres entre 65 y 75 años que toman por lo menos una taza de té al día presentan por lo menos una densidad ósea significativamente mayor en la columna y la cadera –áreas frecuentes de fracturas- que las mujeres de la misma edad que no toman té. Por el contrario, el consumo de café aumenta el riesgo de la perdida de hueso.
Sin embargo, los investigadores no han podido establecer cómo funciona el té en los huesos. En principio creen que los antioxidantes juegan un papel clave, pues son cien veces más efectivos que la vitamina C y 25 veces más que la vitamina E, que también son antioxidantes.

Wednesday, December 10, 2008

La historia del té

La leyenda sobre el origen del té conecta con el budismo Zen y cuenta que un monje ascetade origen indio llamado Dharma viajó a china en peregrinación. Durante su camino pretendía estar continuamente despierto para meditar, pero un día agotado por el viaje se durmió en plena meditación. Al despertar, se llenó de ira consigo mismo y se cortó los párpados con su cuchillo para que nunca más le volviese a ocurrir. Al día siguiente en el lugar en el que había arrojado sus párpados había un arbusto diferente a todos los demás, cuyas hojas tenían la propiedad de ayudar a mantener los ojos abiertos. Dharma, enseñó las propiedades de las hojas del té a sus seguidores y tras su estancia en China viajó hasta Japón, donde llevo la planta que se introdujo en los templos del budismo Zen de ese país.

Se cree que las primeras semillas de té, procedentes de China, las llevó un monje budista llamado Dengyo Daishi que estuvo en china del 803 al 805 d.C., y que en su vuelta las plantó en las tierras de su monasterio. Cinco años más tarde sirvió una infusión de hojas de té al emperador Saga, que apreció tanto la bebida que mandó cultivar el té en cinco provincias cercanas a la capital.

Más tarde, entre los siglos IX y XI, ante el deterioro de las relaciones entre China y Japón, el té dejó de ser consumido en la Corte por considerarse un producto chino, quedando restringido su uso en los monasterias budistas.

En el siglo XII, una vez mejoradas las relaciones entre ambos países, el monje Elisai llevó a Japón más semillas procedentes de China y la nueva costumbre china de beber té verde en polvo. Esta costumbre es la que, con el transcurso del tiempo, ha dado lugar a la ceremonia del té japonesa o Cha-no-yu, asociada a los rituales del budismo Zen, que se practica en una estancia especial (casa del té), destinada solamente a dicha ceremonia, a la que se accede desde la vivienda por un camino, "roji", que atraviesa un pequeño jardín

La ceremonia de té, que en japonés recibe el nombre de Chanoyu, es una costumbre social y estética característica del Japón, en la que se sirve y se debe el Matcha (té verde en polvo).

La costumbre de beber Matcha se extendió gradualmente entre los sacerdotes Zen y las clases dominantes. A partir del siglo XIV, el Matcha se utilizó también en un juego que recibía el nombre de tocha. Se jugaba en las fiestas y consistía en servir a los invitados varios tipos distintos de té, procedentes de diversas regiones. Los jugadores entonces tenían que adivinar cuál de ellos era el que había sido cultivado en una determinada zona, famosa por la calidad de su té. Los que conseguían acertar recibían premios. A medida que aumentó la popularidad de este pasatiempo las plantaciones de té comenzaron a extenderse, sobre todo en el distrito de Uji, cerca de Kioto, en donde aún se produce el mejor té del Japón.

El juego de tocha se trasformó poco a poco en una costumbre social más tranquila que practicaban las clases elevadas. Dejaron de repartirse premios y el objetivo de la ceremonia pasó a ser la creación de una atmósfera especial, en la que los participantes saboreaban el té al tiempo que admiraban pinturas y otras obras de arte chinas, que se exhibían en un Shoin (estudio).

Al mismo tiempo y debido a la influencia de los hábitos y formas rituales de los samurais (guerreros), que eran entonces la clase dominante en el Japón, aparecieron ciertas reglas y procedimientos que los participantes en la ceremonia del té tenían que obedecer. Así se sentaron las bases del Chanoyu actual.

Esta es, en líneas generales, la evolución del Chanoyu, que no es simplemente una forma refinada de tomar té. Su propósito y su esencia son difíciles de expresar con palabras. Nos será útil recordar que esta ceremonia se desarrolló bajo la influencia del budismo Zen.

En la ceremonia del té rige el ideal estético del wabi-sabi, amante de la imperfección, de lo incompleto. Un ideal que trae aromas de la imperfección rústica de lo manufacturado. Wabi se refiere a la belleza de la asimetría, de lo rústico, frente a lo fabricado por una máquina. Sabi, es la belleza que proporciona el transcurrir del tiempo casi melancólico.

Cuatro principios rigen la Ceremonia zen del té, introducidos por el Maestro Sen Rikyu: Armonía, Respeto, Pureza y Tranquilidad.

Thursday, December 4, 2008

El té verde esta de moda


Con la aparición de las nuevas tendencias estéticas y culinarias, esta infusión milenaria vuelve a cobrar protagonismo. Presente en nuestras vidas desde hace siglos, bien como bebida, bien como remedio natural en la medicina tradicional, se ha hecho de nuevo un hueco para recordarnos las ventajas que reporta si lo incluimos en nuestra dieta diaria. Una de las variedades que más se ha popularizado es el té verde. El motivo, la larga lista de beneficios que aporta a nuestra salud; y así lo han reconocido dietistas y endocrinos de todo el mundo.
Un poco de historia
El origen del té verde se remonta al año 2.500 antes de Cristo, en China. Durante siglos ha sido la bebida más célebre en los países asiáticos; los taoístas llegaron a reconocerla como el "elixir de la inmortalidad". Fue hacia los siglos XI-XII cuando su consumo se extendió a Occidente y hoy, el té es la segunda bebida más consumida después del agua.

Su cultivo se desarrolla en casi todas las zonas tropicales y subtropicales, donde China es el principal productor del mundo. Hoy en día, a pesar de su popularización, continúan siendo Japón, la India y de nuevo China, los países que más lo consumen. Colombia, cuenta con su plantación de té, ubicada en las montañas de Bitaco, Valle del cauca. Productores de la marca de té y aromáticas Hindú han sido líderes en el mercado del té en Colombia desde 1960.
El té procede de la Camellia Sinensis; un árbol del que se extrae tres clases de tés diferentes: el té negro, el té rojo y el té verde. Éste se obtiene exactamente de la punta de sus hojas y su elaboración varía según su procedencia: en Japón se cuecen sus hojas, mientras que en China sólo se calientan. A parte de esto, el resto del procedimiento es el mismo: se las deja secar y no se procesan mucho, para que de esta manera, el té verde mantenga una importante cantidad de antioxidantes, que serán la principal fuente de sus beneficios.

Información nutricional y propiedades
Sus principales componentes son la cafeína, teofilina, teobromina, teína y vitamina C. Sin embargo, el té verde también contiene vitaminas A, B-2, E, B-9 o ácido fólico, aluminio, flúor, selenio, sodio, potasio, cromo, calcio, cobre, cinc, fósforo, magnesio, hierro y manganeso.
Propiedades

Estimula el cuerpo gracias a su contenido en cafeína; mitiga la fatiga física y mental.
Refuerza la memoria y calma los sueños pesados y los problemas nerviosos.
Gracias a los polifenoles, el té verde posee propiedades anticancerígenas y ayudan a proteger la piel del sol a la vez que actúa como bronceador.
Mejora la vista y alivia los dolores de cabeza. Colocando unos paños húmedos y fríos sobres los ojos hinchados, reducirás la inflamación.
Cura la falta de apetito, además de ser un complemento idóneo para las dietas, ya que estimula la eliminación de grasas. Por eso, es un buen remedio para luchar contra la obesidad.
Atenúa el envejecimiento y el desarrollo de enfermedades degenerativas.
Previene enfermedades cardiovasculares: reduce la formación de coágulos en la sangre.
Es broncodilatador: descongestiona las vías respiratorias y alivia enfermedades como el asma o las alergias.
Disminuye el colesterol LDL (malo) y, a su vez, aumenta el bueno HDL.
Calma las digestiones pesadas y redime problemas digestivos como la gastroenteritis.
También actúa como diurético, depura los riñones y reduce los cálculos renales.
Protege de la aparición de caries gracias al flúor y contribuye a una buena absorción del hierro si lo mezclamos con leche.
Cómo hacer el té
Preparar té es muy sencillo; tan sólo necesita agua recién hervida y reposo.

Pon a calentar el agua. Mientras esperas a que hierva, añade a la taza una bolsita.
Una vez caliente, vierte el agua en la taza y deja que repose durante unos 3-5 minutos. Es importante que lo dejes reposar para que el té se diluya bien y el sabor se concentre (a la vez que el nivel de cafeína disminuye). Luego, sírvelo. Te aconsejamos que lo hagas en vasos estrechos y pequeños. Aunque no lo creas es más cómodo y se disfruta más. Y siempre podrás recurrir al que queda en la tetera que, además, se mantendrá caliente por más tiempo.
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VIVE LO NATURAL!

Thursday, September 25, 2008

Otra razón para tomar una buena taza de té!


Una buena taza de té puede curar muchos males. Calma los nervios, reanima el espíritu y si es té negro puede ayudar a disminuir el riesgo de cáncer.

Pero puede prevenir un infarto cardiaco? Los estudios han demostrado que las personas que consumen una taza de té negro como mínimo de al día tiene menos riesgo de enfermarse del corazón o de sufrir un derrame, sin embargo nadie ha descifrado el por que.


Hoy, gracias a una investigación patrocinada por la industria del té, científicos de la Universidad de Boston creen tener una respuesta. El té, dicen ellos, actúan directamente en los vasos sanguíneos que han perdido elasticidad restaurando su capacidad de expandirse cuando el ritmo del pulso aumenta.


La evidencia: Una medición rápida del flujo sanguíneo del brazo de un grupo pequeño de pacientes del corazón que tomaron cuatro tazas de agua o cuatro tazas de té negro diarias durante cuatro meses.


¿Como relaja los vasos sanguíneos el té negro?

El grupo de Boston especula que es un componente natural del té llamado Flavonoide que al actuar como antioxidante protege las paredes de los vasos sanguíneos de la inflamación, los coágulos y el engrosamiento anormal. Pero los investigadores advierten que es muy temprano aún para descargar en el té solo el cuidado del corazón.

Tuesday, September 23, 2008

Para quemar más calorías en tu entrenamiento: una taza de té verde


Ya es sabido que el entrenamiento físico, sea cual sea, ayuda a incrementar el metabolismo basal y así, además de quemar calorías durante el movimiento, permite que el gasto calórico sea mayor, aún estando en reposo.

Pero existen ciertos ingredientes funcionales que, mediante la ingesta de alimentos, pueden acentuar este efecto termogénico que permite quemar más calorías.

Este es el caso del galato de epigalocatequina, un ingrediente activo que se encuentra en el té verde y, que además de ser un fuerte antioxidante, propicia la quema de grasas en el organismo.
Este compuesto es una catequina que pertenece a la familia de los polifenoles y representa el ingrediente presente en muchos nuevos productos que contribuyen al control del peso corporal.
No obstante, un estudio reciente señala que ingerir té verde antes de ir al gimnasio puede incrementar la quema de grasas hasta en un 17% en un entrenamiento de 30 minutos de duración.

Pero no debemos confundir al té verde con un alimento milagro, sino que la ingesta regular de al menos 3 tazas de té por día puede potenciar el gasto calórico logrado con la actividad física habitual.

Además, su consumo nos permitirá no sólo aumentar el metabolismo sino, disfrutar de los beneficios antioxidantes que favorecen la salud.

Sin embargo, como decimos siempre, lo mejor para perder peso es llevar un estilo de vida saludable que incluya alimentación balanceada y ejercicio físico regular.
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El té verde, un adelgazante natural!



El té verde son las hojas desecadas de la planta del té (Camelia sinensis). La diferencia con el té negro es la manera en que las hojas son procesadas.
Los polifenoles -uno de los ingredientes del té verde- son los que le dan su poderosa acción antioxidante. Hay estudios que indican que tendría mayor poder antioxidante que las vitaminas C y E.


El té verde probó ser 200 veces más efectivo que la vitamina E para neutralizar los efectos de las sustancias oxidativas y los radicales libres sobre los lípidos del cerebro (que están presentes en las membranas celulares).
También reduce y previene la formación de radicales peróxidos (altamente oxidantes).


Muchas de las investigaciones de los efectos del té verde están centradas en el cáncer. Una de las más importantes acciones anticancerígeneas se debe a la inhibición de sustancias carcinogénicas como las nitrosaminas (usadas en Occidente como conservantes y presentes en los cigarrillos).
Además de su acción anticancerígena (y no se entienda con esto que “cura el cáncer”), reduce el colesterol total y el LDL-colesterol (popularmente llamado “colesterol malo”), lo que no excluye los factores de corrección de las grasas saturadas de la dieta y la utilización de medicamentos como la colestiramina, las estatinas, los fibratos o los Omega 3.

Asimismo protege los dientes pues previene la formación de la placa bacteriana.

Resumen de sus acciones:

Tiene un alto contenido en polifenoles, que son una variedad de bioflavonoides
El más importante de los polifenoles es la catequina, un potente antioxidante
Neutraliza los efectos nocivos de los radicales libres que oxidan los lípidos
Baja el colesterol
Evita las caries
Protege de las infecciones respiratorias y digestivas
Tendría una acción anticancerígena
Por su contenido de teína tiene un efecto energizante
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Wednesday, September 17, 2008

Té: La vida en una ceremonia

Una vida en un segundo, una vida en un día, una vida en una ceremonia: tal es el significado de la ceremonia del té japonesa. Ceremonia irrepetible por las personas que comparten, por las tazas que se utilizan y “por el corazón de hoy”, explica Ninfer Betancourt, directora de la Fundación Nichisei, que difunde la cultura japonesa en Colombia, y está al frente de muchas de las actividades de ese país en la Feria del Libro de Bogotá.

Una de ellas es precisamente la ceremonia del té, de influencia budista y que procede de la cultura de los samurais, formalizada por Sen no Rikyu (1522-1591).

Una ceremonia del té con todas las de la ley dura horas, contadas a partir de la preparación del lugar, que el anfitrión realiza antes de la llegada de los invitados, teniendo en cuenta cada detalle, incluso el arreglo floral (ikebana) con especial cuidado, porque uno de los elementos esenciales es “el corazón de la persona que la ofrece”.
“El espacio debe tener una altura baja, para obligar a la persona a agacharse –dice Betancourt–. Esto para que las personas se vuelvan más humildes y para acercar al espíritu de quieni ofrece la ceremonia”.

La decoración exige un elemento natural, flores por ejemplo, y un mensaje, que puede estar escrito en caligrafía.

“Ninguna actividad en Japón se puede hacer si no hay amor –agrega Betancourt–, no importa si es la caligrafía, el dibujo manga o cualquier otra cosa. Todo se basa en el amor, en la entrega".
Por eso, cada movimiento de la persona que la ofrece –que debe estar vestida con kimono japonés– representa cómo pone su corazón en hacer una ceremonia adecuada. Está pendiente de la temperatura del agua (70°); cada taza es única, hecha por un artista que la elabora especialmente para la ceremonia (no se usan hechas en serie).

Servir el té .

El té es la ofrenda. La preparación es especial para cada invitado. Antes del servicio, es común observar el arte de cada taza y hablar de la atmósfera del rito.
El anfitrión ofrece primero un bocadillo o postre (los japoneses tienen un dulce parecido al de guayaba, pero hecho con fríjoles y más amargo). Quien lo recibe lo prueba, lo saborea y con esto prepara el paladar para el té que viene.

De inmediato se alista su taza. Se lava y se seca. Se sirve el agua (solo lo suficiente para consumirse en tres sorbos) y se mezcla con el té molido en polvo (matchá). Con un batidor de bambú o chasén, quien lo prepara saca espuma, siempre batiendo en tres tiempos y sirve una taza con un fondo de espumoso té.

Antes de entregarlo al invitado, hace una reverencia, gira la taza en su mano tres veces y la entrega. Quien va a saborear el té lo toma, en tres tiempos de pequeños sorbitos.
Luego, se sirve el té al siguiente invitado. “La idea no es llenarse –advierte Betancourt– sino disfrutar el instante. Por eso cada movimiento es lento y todo se realiza muy despacio”.

Terminado el té, el anfitrión agradece y se cierra la ceremonia, dando fin así a un día único

Fuente archivos periódico el tiempo.