Tuesday, September 29, 2009

LA HISTORIA DEL TÉ SEGÚN CHINA, JAPÓN, EUROPA Y GRAN BRETAÑA



EN CHINA

Según la leyenda fue el emperador Shen Nung el descubridor del té. Por razones de higiene, el emperador solamente bebía agua hervida, algo que recomendaba a su pueblo. Cuentan que en el año 2737 a.C., Shen Nung estaba descansando junto a un árbol de té silvestre cuando una ligera brisa agitó las ramas del arbusto y unas hojas cayeron dentro del agua que estaba hirviendo para calmar su sed. Shen vio que el agua adquiría un color extraño y, lleno de curiosidad, probó el agua teñida gustándole el sabor. Así nació el té.

Como el imperio Chino no se unificó hasta el siglo III parece poco probable que Shen Nung llegase siquiera a existir aunque el té ya era popular en tiempos tan lejanos.
La primera referencia escrita sobre el té se debe a un cirujano chino que lo recomendó para aumentar la capacidad de concentración hacia el siglo III a.C. Hasta el siglo III a.C., la infusión se preparaba como medicina. Creció su popularidad, su cultivo y su consumo por todo el sur de

china siguiendo el curso del río Yang Tse Kiang.

El consumo de té como bebida de placer tuvo su eclosión bajo la dinastía Tang (618-907), en la que se afinaron y determinaron las épocas de recolección, el cultivo y trato de los arbustos de té y el tratamiento de las hojas para su consumo. Tanto se extendió la afición al té que por la época apareció el primer tratado sobre el té, escrito por encargo por Lu Yu (733-804), el "Cha Chang", conocido como el "Clásico del té", en el que se relataban los orígenes y características de la planta, el procesado de la hoja y la preparación de la infusión, las propiedades y calidades, así como las tradiciones que rodean su consumo.

Hasta la dinastía Ming (1368-1644 d.C.) en china solamente se producía té verde. Hasta entonces las hojas tiernas recién recolectadas se hervían al vapor, se machacaban y se mezclaban con zumo de ciruela hasta obtener una pasta compacta que se introducía en moldes y se prestaba en forma de pastillas que se horneaban hasta secarse. Así el té podía transportarse en buen estado a lugares remotos y mantenerse bien durante mucho tiempo. La infusión se preparaba rascando la pastilla para luego hervir el polvo.

A partir de la dinastía Ming se empezó a comercializar el té en hojas sueltas, hervidas al vapor y desecadas, por lo que en pocos meses perdía su aroma. Esto motivó el que los cultivadores chinos desarrollasen el procesado del té y obtuviesen dos nuevos tipos: el té negro y el té aromatizado con flores, mediante un proceso de fermentación de las hojas hasta que adquirían un color rojizo y horneándolas después para detener la fermentación.

EN JAPÓN

La leyenda sobre el origen del té conecta con el budismo Zen y cuenta que un monje asceta de origen indio llamado Dharma viajó a china en peregrinación. Durante su camino pretendía estar continuamente despierto para meditar, pero un día agotado por el viaje se durmió en plena meditación. Al despertar, se llenó de ira consigo mismo y se cortó los párpados con su cuchillo para que nunca más le volviese a ocurrir. Al día siguiente en el lugar en el que había arrojado sus párpados había un arbusto diferente a todos los demás, cuyas hojas tenían la propiedad de ayudar a mantener los ojos abiertos. Dharma, enseñó las propiedades de las hojas del té a sus seguidores y tras su estancia en China viajó hasta Japón, donde llevo la planta que se introdujo en los templos del budismo Zen de ese país.

Se cree que las primeras semillas de té, procedentes de China, las llevó un monje budista llamado Dengyo Daishi que estuvo en china del 803 al 805 d.C., y que ha su vuelta las plantó en las tierras de su monasterio. Cinco años más tarde sirvió una infusión de hojas de té al emperador Saga, que apreció tanto la bebida que mandó cultivar el té en cinco provincias cercanas a la capital.

Más tarde, entre los siglos IX y XI, ante el deterioro de las relaciones entre China y Japón, el té dejó de ser consumido en la Corte por considerarse un producto chino, quedando restringido su uso en los monasterios budistas.

En el siglo XII, una vez mejoradas las relaciones entre ambos países, el monje Elisai llevó a Japón más semillas procedentes de China y la nueva costumbre china de beber té verde en polvo. Esta costumbre es la que, con el transcurso del tiempo, ha dado lugar a la ceremonia del té japonesa o Cha-no-yu, asociada a los rituales del budismo Zen, que se practica en una estancia especial (casa del té), destinada solamente a dicha ceremonia, a la que se accede desde la vivienda por un camino, "roji", que atraviesa un pequeño jardín

EN EUROPA

El conocimiento del té no se sabe a ciencia cierta cuándo llega aunque se supone que se tenían noticias de su existencia a través de los viajeros y misioneros en China y Japón, así como a través del contacto con loa árabes que lo conocían desde el siglo IX.

La primera noticia aparece en el libro titulado "Navigatione et viaggi", publicado en venecia en 1559 por Giambattista Ramusio. Pero son los portugueses a través del centro comercial que establecen en la isla de Macao en 1557 los que comienzan su introducción en Europa. Un poco más tarde son los holandeses, a partir de 1610 los que importan el té desde Japón, primero, y desde China más tarde, distribuyendo las hojas en Holanda, Francia y Alemania.El primer té que llegó a Rusia fue un regalo de los chinos al zar Alexis en 1618, iniciándose algo más tarde un intenso tráfico de caravanas de camellos entre China y Rusia, tardando en llegar el té de 16 a 18 meses.

EN GRAN BRETAÑA

En 1658 un comerciante de Londres llamado Thomas Garraway y propietario de una tienda situada en Exchange Alley, en la city, publicó en el periódico "Mercurius Politicus" el siguiente anuncio: " La excelente bebida de china aprobada por todos los médicos y llamada Tscha por los chinos, Tay por otras naciones, o más conocida como Té, de venta en Sultaness Head, Café situado en Sweetings Rents, cerca del Royal Exchange, Londres".

En 1662 se casó el rey Carlos II con la princesa portuguesa Catalina de Braganza que era una entusiasta consumidora de té y quien introduce la bebida entre la corte británica.
En el siglo XVIII el té se convirtió en la bebida más popular en Gran Bretaña llegándose a consumir en 1791 un total de 6.379 toneladas.

Hasta principios del siglo XIX el té se tomaba a cualquier hora del día, en especial a la noche, no existiendo la costumbre actual del "afternoon tea", cuya invención se atribuye a la duquesa de Bedford que un día por la tarde encontrándose desfallecida pidió que le sirviesen una taza de té y un ligero tentempié, el cual le sento tan bien que comenzó a invitar a sus amistades por la tarde para degustar la bebida, pasteles y sándwiches, popularizando la costumbre inglesa actual del "afternoon tea".

Los ingleses descubrieron en el alto Assam árboles autóctonos de té y Charles Bruce, empleado de la compañía británica de las islas occidentales estableció plantaciones que exportaron a Gran Bretaña por primera vez en 1838. Las plantaciones se extendieron pronto a Darjeeling, Cachar y otras regiones del norte de la India y, a partir de 1870, a Ceylán.
Los barcos tardaban entre 12 y 15 meses en transportar los cargamentos de té desde la India a Gran Bretaña, hasta que en 1845 empezaron los transportes en unos veleros llamados Clíperes que acortaban el viaje hasta los 4-5 meses.

Es conocido el protagonismo del té en el proceso de independencia de Norteamérica cuando en Boston se produjeron los incidentes denominados "Boston Tea Party", el 16 de diciembre de 1773, en los que patriotas americanos, disfrazados de indígenas, arrojaron la carga del barco británico Dartmouth que trataba de introducir en el puerto de Boston un cargamento de hojas de té tras la promulgación por el Parlamento Británico del "Acta del Té" que concedía el derecho exclusivo de venta del producto en América a la británica Compañía de las Indias, en detrimento de los industriales y comerciantes locales.



Vive lo natural! Toma Hindú cada día



1 comment:

Fercalo said...

Que buena historia la del té, si es tan importane para China y ha perdurado tanto tiempo en un pueblo que tiene una historia tan extensa es porque debe ser muy bueno.